Mariposas que olรญan flores

En Japรณn, los cuadros son poesรญa.
Una vez, un maestro.
Puso la prueba final a sus alumnos.
Dibujen, dijo:
Un caballo que haya corrido entre flores.
Cosa harto difรญcil.
Pues, es fรกcil dibujar un caballo corriendo entre flores.
Mรกs no que haya corrido entre flores.
Pero el maestro habรญa sido explรญcito en su parquedad.
Frente a sus alumnos, sentado, y sin levantar la vista de su trabajo de caligrafรญa.
Dijo: Un corcel corriรณ entre los campos de flores.
Y un gesto, tan sutil como grรกcil, indicรณ que podรญan retirarse.
Una reverencia silenciosa.
A la que el maestro respondiรณ, mรกs con la voluntad que con el cuerpo.
Los despidiรณ.
Larga se hizo la noche.
Llena de temores.
Y dudas.
La vergรผenza de la familia.
La falta de aptitud.
La convicciรณn que parecรญa ganar.
Pero la duda reptaba en el fondo de la mente.
Las horas fueron cortas.
Y, uno a uno, presentaron sus trabajos.
Los ojos hรบmedos del maestro.
Sus pasos cortos.
Vacilantes.
Piernas dรฉbiles y manos llenas de gracia.
Se detuvo.
Asintiรณ.
Los demรกs bajaron los hombros.
El maestro habรญa vuelto a su caligrafรญa.
Y ellos esperaron.
De a uno, se movieron.
Y miraron el dibujo elegido.
Silenciosas reverencias de respeto.
El incrรฉdulo aprendiz.
En su รบltimo dรญa como tal.
Esperaba atรณnito.
Las sakuras estaban en flor.
El sonido del agua en el jardรญn.
Una de las flores cayรณ frente a sus ojos.
Eso lo despertรณ.
Con pasos cortos.
Temiendo hacer un ruido que rompiera el hechizo.
Mirรณ su dibujo.
Mariposas volando junto a los cascos de un caballo.
Mariposas que aรบn olรญan las flores…

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