Encuentro

El hΓ‘lito que nace en tu boca Que llena y perturba mi cordura. Aliento caliente de pasiΓ³n locaque marca cadencia en tu cinturaEntre tus muslos oasis prohibidoCalma mis ansias tu fuente salvajeY mi lengua buscando el gemido Despierta la pasiΓ³n de tu linajeEl placer que me hace estremeceren tus labios la dureza de mi serel nΓ©ctar de mi sexo procurandoEl suspiro que me arranca tu tesΓ³nEn mi pecho tu espalda, la pasiΓ³nLlanuras de deseo cabalgando

El desierto

(Homenaje a Havelock Ellis) Atravieso el desiertopleno en la esperanzaque la tierra prometidase encuentraal otro ladode los mares de arena. ΒΏEstΓ‘ allΓ­?ΒΏDonde deseo que estΓ©?No lo sΓ©.Mas aun cuando los pasos cuesteny el ΓΊltimo de los regalos de Pandorame abandoneDeberΓ© avanzarPues la tierra prometidasiempre estΓ‘al otro ladoDel desierto…

Sobre los dioses

Pero algo habΓ­a observado luego que la verdadera juventud le abandonara. Los hombres creen en aquello que desean creer, en lo que necesitan creer y cada uno de ellos ve a sus dioses en funciΓ³n de la imagen que tienen de sΓ­ mismos. De las culpas que cargan y de los anhelos que los sumen en el insomnio; de aquello que aman mas tambiΓ©n (y sobre todo) de lo que temen.