Haditha
El calor era abrasador, incluso para alguien criado en Nuevo México. En casa podías soportarlo porque sabías que, por más pesado que estuviera el sol, el aire acondicionado te esperaba cuando volvías al camión o la casa. En la noche la temperatura volvería a caer, como siempre lo hacía en el desierto, pero a mediodía nada quería moverse. Desearía estar en casa, allá, en Los Álamos, la semana próxima será el día de la pesca Read More …
